Encuentro conmigo misma para encontrarte
Te llamaba y no escuchaba yo mi propia voz.

Temía y cerraba mis ojos para no verme retratada en las aguas profundas.
Decía, insensata, en mi corazón: basura soy: ocultaré mis andrajos.

Busqué venderte mi persona;como a una esclava en el mercado me adorné para la subasta;
quise serte agradable y mendigué tu amor con lo que hago, con lo que tengo,
con lo que los hombre dicen que soy.

Pero tú, mi amado,me buscabas a mí: tus ojos, en silencio, me decían:
quiero tu persona, tu ser entera oculta en la trastienda.
Oh la insaciable verdad!
Descubrí tu paso temeroso,como corriente de un río bajo tierra.
Desde el origen, desde la pura vertiente
venías a decirme mi propio yo, nacida de Dios... Que Dios no ha hecho basura!