Un millar de ovejas no me dejan dormir

Cachureando en El libro de Notas, extraja este artìculo acerca de esta tosuda manera que tenemos para contar ovejitas cuando sufrimos insomnio. Debo manifestar que me da lata hacer esas cosas, ni cuando niña lo hacia, me encantaba mas fantasear con ciertos personajes existentes en mi historia personal.....
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Purranki Sandongui ha colaborado antes con Almacén en su columna Zasnujismo.
Además publica la bitácora 3l Potadero de Bleturge.
Su columna aparece los viernes

Contar ovejitas
Entre los métodos tradicionales para conciliar el sueño cuando parece imposible destacan el garrote vil, la ingesta de bombona de butano y contar ovejitas.
Nos centraremos en este último método, por ser el más tradicional y por ser yo mismo personalmente una persona tradicional desde el mismo día en que nací.

Para contar ovejas hace falta proveerse de ovejas o al menos de una representación pictórica o iconográfica de ellas.


Este detalle es pasado por alto por muchos insomnes que contestan al día siguiente de una noche en blanco que se a pasaron mirando al techo y contando ovejitas y mienten sin darse cuenta de que lo hacen.

Para contar ovejitas es imprescindible el hecho físico de calcular el cardinal del conjunto ovejo.


Un millar de ovejas merinas produce una tonelada y media de estiercol al día, con lo cual durante una noche debe producir la tercera parte de tres medios, es decir: exactamente 500 kilos. Con esto quiero decir que no es práctico.


Es mucho mejor el papel pintado con ovejas, o un método simple para moldear en arcilla pampas enteras de bichos lanudos.
De esa forma ocuparíamos nuestras horas de vigilia en algo provechoso.
Se sabe que las manos ociosas son una invitación al vicio.
Pues nada malo puede provenir de entorpecer por igual las manos y el espíritu.
Nada mejor que el cansancio inútil para predisponer a un sueño inútil a partir de una existencia estéril.

La razón de elegir el género ovino es por su carencia de aristas y su relativa facilidad para acumular carga. Sería lo más parecido en ser vivo a una esfera de ámbar, pongamos por caso. Otros animales, como el eslizón tridáctilo, el firgus de montaña o el gorrinillo achuchador no son considerables debido a su poca presencia en el imaginario, y lo difícil que resulta imaginarlos, consecuentemente.
Otros animales, como la sarigüella o el bichito indolente o el perro, no se pueden contar por tratarse de animales imaginarios.

No puede uno estar seguro de haberlos contado o de si en realidad sólo imaginamos haberlo hecho. Podría razonarse a favor de una tercera categoría de animales como por ejemplo el animal variado, el animal muy alto y el animal bastante extraño, no se pueden contar por falta de concreción en la forma y aspecto, y ausencia de individuación trascendente a lo genérico.
Todo esto ya lo saben vds.
Lo que interesa en realidad es el mecanismo por el cual nos dormimos de forma inmediata la tercera vez que nos descontamos una oveja.

Es como cuando leemos antes de dormir: la tercera vez que tenemos que repetir un párrafo porque no nos hemos enterado, ahí es cuando estamos condenados al sueñete.

purranki