Las otras víctimas del caso Spiniak SUS CAPTORES ESTÁN CESANTES Y EN EL OLVIDO

¡Hagamos un poco de historia! El 29 de septiembre de 2003 fue detenido –por segunda vez– Claudio Spiniak, en medio de un amplio revuelo periodístico.


El millonario empresario perdió su libertad y desfilaron por tribunales sus proxenetas, los mismos que entraban y salían una y otra vez de la cárcel.


A eso se sumó el juicio paralelo que se abrió para indagar un supuesto
montaje político, fueron expulsados de Carabineros los cabos Mauricio
Madrigal y Claudio Palma, los mismos que lo investigaron durante cuatro
meses, y también salieron al ruedo Gema Bueno y el ex sacerdote José
Luis Artiagoitía, procesados actualmente por falso testimonio.

Hace sólo tres días, Claudio Spiniak volvió a ser noticia.
El ministro
Manuel Valderrama lo condenó a cinco años y un día por el delito de
abusos sexuales contra cuatro menores.

Los otros delitos que le imputó el ministro Sergio Muñoz (asociación ilícita, violación, estupro, producción de material pornográfico y facilitación a la prostitución) no se pudieron acreditar.


De seguro que esta vez pudo dormir un poco más aliviado y hasta se olvidó, por unos minutos, de esas cámaras de video que desde hace cerca de tres años lo siguen a todos lados, registrando cada uno de sus pasos en la Cárcel de Alta Seguridad.

Tras conocer el pronunciamiento del ministro Valderrama, el abogado Luis Hermosilla manifestó, con aire triunfal, que el fallo echa por tierra las mentiras que se tejieron en el caso. “Desmiente la existencia de una red pederasta y de una red de protección. Desmiente las satisfacciones de muchos que mintieron durante tanto tiempo. Es un momento en el que se empieza a restablecer la verdad. Siempre pedimos el debido proceso y que no fuera condenado por más de lo que había hecho, no con el ensañamiento con el cual una sociedad entera practicó un verdadero linchamiento”, afirmó.


El pasado jueves, la relativa tranquilidad del abogado de Spiniak se contraponía al estupor de diversos sectores que calificaron la resolución judicial como una “baja condena”.
El presidente de la UDI, Hernán Larraín, dijo: “Sorprende ver penalidades tan bajas para un caso que generó tanta conmoción pública, pero nosotros no somos comentaristas de los fallos judiciales”.

Más molesto, el diputado (DC) Patricio Walker admitió estar “desilusionado”. “Para los adolescentes en riesgo social que fueron sus víctimas, no hay ninguna explicación válida”.

Pero… al caso Spiniak aún le queda un largo camino por recorrer.
No toda la tramitación está agotada con el fallo de Valderrama.
Ahora se inicia la etapa en que los querellantes y el Consejo de Defensa del Estado apelen a la resolución y hasta pueden interponer un recurso de casación en la Corte Suprema.


Situación que ampliaría los plazos e incluso podría cambiar la decisión judicial, si es que los querellantes demuestran que el ministro Valderrama cometió un error en la apreciación de los hechos o en la aplicación de la ley. Con todo esto se presume que a fines de este año, o a comienzos de 2007, recién habría novedades.

Sin embargo, las víctimas sexuales de Claudio Spiniak no son las únicas de este largo proceso. También los ex policías Mauricio Madrigal y Claudio Palma quedaron en el último eslabón, en el del olvido, de la desesperanza y a un paso de la miseria.

En diciembre de 2002, los dos ex uniformados detuvieron al empresario en medio de una transacción de cocaína.
Estaban atentos a sus pasos desde principios de ese año y por ello fueron premiados con un ‘reloj de oro’, que no era “de oro” .

En junio de 2003, Spiniak salió en libertad bajo fianza, pero durante el proceso había surgido la hebra de una posible corrupción de menores, y la jueza Eleonora Domínguez les encargó a ambos –a pesar de no ser investigadores– hacerse cargo de la indagatoria.

Contra todo pronóstico, los dos carabineros lograron reunir los medios de prueba para volver a detenerlo, pero ahora por delitos más graves.
Sin embargo, el 15 de septiembre, en otra curiosa decisión, la jueza Domínguez los relevó del caso y les ordenó entregar todos los antecedentes al personal de la 48º Comisaría. Con esas mismas pruebas, el 29 de septiembre, Spiniak fue detenido ante las cámaras de televisión, en vivo y en directo.

Sólo días después, el 3 octubre de 2003, Palma y Madrigal fueron expulsados de la institución acusados de “incumplimiento de deberes militares”.

En menos de un año pasaron de héroes a villanos. El día anterior al castigo, Mauricio Madrigal había ascendido a sargento 1º.


Hoy, Claudio Palma, quien no ha podido conseguir trabajo formal, se las arregla con ingresos de 200 mil pesos que obtiene como taxista.

Está a la espera de que el 12o Juzgado del Crimen resuelva si acoge la demanda que interpuso contra Carabineros por daños y perjuicios y en la que reclama una indemnización de 250 millones de pesos.


La situación de Mauricio Madrigal no es mejor. Tras ser exonerado debió ser reintegrado por orden judicial en septiembre de 2004, pero un año después nuevamente fue expulsado. Desde entonces está sin trabajo y también demandará a Carabineros por daños y perjuicios. “No tengo plata y uno de mis hijos probablemente tendrá que congelar el instituto y el otro dará la PSU, pero no me alcanza para pagarle una carrera.

A los carabineros nos preparan para enfrentar a los delincuentes y ver de cerca la muerte, pero no para la injusticia. Fui traicionado por mi mando institucional, al que le di toda mi confianza”.

El ex policía denunció que el 2004 y cuando aún no era reintegrado, lo calificaron en la lista 3 de observación. “Es irregular calificar a un funcionario si no está en la institución. Para pasarme luego a la lista 4 (de expulsión) me dijeron que como tenía una sanción de 30 días de arresto del 2003, el castigo se mantenía”.
Insiste en que, por reglamento, los 30 días de arresto tenían efecto en el proceso calificatorio del 2003 y no a futuro.
“El general José Bernales me negó la oportunidad de decirle esto en persona. Habla tan bonito y defiende a tanto carabinero en la calle, pero me cerró las puertas. Le pedí audiencia y su respuesta fue un no”, se queja Madrigal.

Según su asesor jurídico, César Casanova, “la sanción administrativa de los 30 días de arresto está prescrita, por eso es ilegal la expulsión.

Aquí se cometió una arbitrariedad, se vulneraron todos los reglamentos institucionales con un objetivo premeditado, que era expulsarlo por segunda vez por las mismas razones que fueron vistas hace dos años.
El general Bernales incurrió en el incumplimiento de un deber, porque tiene que respetar el artículo 43 del Reglamento número 11”.

Dicho artículo, sentenció Casanova, establece que cuando la medida determina el retiro o la eliminación de las filas de la institución por la vía de las calificaciones, el afectado puede ejercer el recurso de reclamo siguiendo el conducto regular hasta llegar al general director. “Por eso, él tiene que conocer el caso y fallar en última instancia y no lo hizo”.
LND intentó obtener la versión del general Bernales sobre la poco clara salida de Madrigal. Sin embargo, al cierre de esta edición no hubo ningún pronunciamiento.
EL “NIÑO ARTISTA”
Los días por los que está pasando Mauricio Madrigal no son fáciles. Atrás quedaron de golpe y sin retorno, al parecer, esos días de gloria en que se sintió orgulloso de Carabineros.

En el pasado también está, como uno de sus logros no reconocidos en la investigación del caso, el haber dado con el paradero del “niño artista”, un menor que en 2000 mantuvo relaciones sexuales con el empresario y cuya escena Spiniak filmó.
“En agosto de 2003, revisando los videos, encontramos la grabación donde había un niño manteniendo sexo con Spiniak, coprofagia y sadomasoquismo.
Me extraña que la investigación que nosotros realizamos haya llegado a esto, con tantas pruebas para acreditar otros delitos. El video en que aparecía el ‘niño artista’ era una evidencia clara de la producción de material pornográfico”, dice Madrigal.
Ese hecho registrado en una cámara de video tuvo un efecto inmediato y devastador para la red de Spiniak: fueron detenidos por corrupción de menores Miguel Quiroga y Exequiel Martínez (quienes trasladaban al muchacho hasta las orgías). La orden la dio, en ese entonces, la jueza del 33er Juzgado del Crimen, Eleonora Domínguez, y fueron procesados.

Pero tras ese video que permitió la detención de los proxenetas (el ministro Valderrama los condenó a cinco años por facilitación a la prostitución) hay hechos poco claros, al menos así los califica Mauricio Madrigal.

“Cuando se arrestó a Quiroga y a Martínez fui a tomarle declaración a Spiniak.


Él estaba firmando una confesión delatora y la jueza (Eleonora Domínguez),
en vez de decretar su detención, me ordenó entregar todos los antecedentes y medios de prueba a la 48a Comisaría”. Y agrega:
La magistrada ni siquiera tomó conocimiento de esa declaración ni del hecho de que Spiniak denunciara ser víctima de amenazas de muerte, las que perfectamente podían provenir del narcotráfico o de los proxenetas”.


Los relevaron de la investigación el 15 de septiembre de 2003 y, dos días después, la jueza Domínguez dejó en libertad a los proxenetas y luego ordenó su arresto nuevamente el 29 de septiembre, día en que cayó Claudio Spiniak.


Frente a esta situación, el ex policía se pregunta:

“¿Por qué fueron detenidos dos veces si ya estaban en prisión?, ¿se quería privilegiar al personal de la 48a Comisaría que había asumido el caso, y hacer creer que fueron ellos los que detuvieron más gente y encontraron las pistas?”.
Hasta hoy, el ex sargento se sigue preguntando lo mismo.


El caso Spiniak lo catapultó en un comienzo y luego lo aplastó a tal punto que para él el nombre de este empresario no ha dejado de ser una pesadilla.

DAISY CASTILLO PARA LA NACION