La juventud necesita y exige una nueva evangelización en el campo de su sexualidad

La Iglesia católica ha perdido y está perdiendo su influencia entre los jóvenes


La juventud actual está ansiosa de un diálogo serio Y responsable acerca del amor sexual . La Iglesia católica ha perdido y está perdiendo su importancia entre los adolescentes.



La clave de esta separación en el campo sexual se debe a que no hallan los jóvenes en la Iglesia beneficio educativo y espiritual para orientar su sexualidad y hallar respuestas a esas contrariedades.

Su sexualidad en plena efervescencia, la doctrina de la Iglesia aferrada en el pasado, el control de la natalidad, sus reivindicaciones morales, la libertad sexual...Muchos de ellos dicen que la Iglesia no les contribuye la educación sexual que requieren, que les niega y cohíbe su sexualidad, que no les brinda vías espirituales verdaderas para vivir y realizarlo de acuerdo a su edad, que su postura ante el SIDA es incomprensible, que no es considerada con los homosexuales y que la castidad de abstinencia y continencia no les ayudar para vivir en este universo secular.

Algunos de ellos acusan a sus educadores , asesores y pastores de cerrarse en sí mismos, que se llega a negar la conversación sobre este tema dentro de las comunidades de fe, sugiriendo que no pueden entenderse con una institución portadora de una cultura sexual tradicional y que no esta adecuada y habilitada para entenderse con la juventud y sus problemas sexuales
.Tan sólo un grupo cada vez más reducido trabajan la moral sexual católica en el campo de la sexualidad y se muesstran conforme al recibir ideas y valores para sus vidas legítimos en este campo.

Crece entre los jóvenes el numero de los que cada día se oponen con más fuerza a la demonización de la sexualidad que hace algunos sacerdotes y jerarcas.
Ven el modelo de mujer y de familia que les ofrecen no sólo obsoleto sino pernicioso, porque produce dominación y sometimiento de la mujer al hombre.
Ven cada vez más necesario la familia, pero no el modelo patriarcal y machista, descubriendo unas relaciones más equivalentes donde se pueda conllevar por igual entre hombres y mujeres todos los roles.

La Iglesia no ha sabido asumir los cambios de modelos positivos que ofreció el Vaticano II y ante el miedo de cumplirlos ha dado marcha hacia atrás. Transportándonos a unos conservadurismos e integrismos religiosos que nos desafían a la nueva sociedad y cultura.

Que no son creadores de diálogo y tolerancia sino de pugnas, creando un nuevo y fuerte anticlericalismo en el mundo.

La juventud necesita y exige una nueva evangelización en el campo de su sexualidad.
Al no vincular con los anhelos y valores sexuales de los jóvenes actuales que hay, que evangelizar, asume su evangelización rasgos socioculturales, mentalidad y las actitudes de grupos integristas cerrados en sí mismos, olvidando que la nueva evangelización que se nos pide, no puede obtenerse de ese modo.


Aunque de momento parezca una esperanza para la Iglesia actual, más que ser un fermento que se mezcla con la masa que hay que evangelizar, se cierran hacia dentro y se convierten en grupos sectarios.


Creando una mayor agresividad por no saber dialogar con el nuevo joven sino condenarlos. Cayendo en manos de ellos el liderazgo de la Iglesia y creando un nuevo problema dentro de ella.

Pero existe una juventud minoritaria dentro de la Iglesia seria y comprometida que confiesa, que es la hora de buscar una educación sexual y su manera de vivirla y que encuentra en Jesús y su Evangelio la ayuda que necesitan, aunque no en la institución.

Son respetuosos del derecho a una educación sexual, están abiertos a recibirla de los educadores y pastores cristianos, desean formarse en una visión positiva y desarrollar un gran juicio crítico para no perderse en el mundo donde la viven y en el gran supermercado espiritual.

Estos jóvenes precisan y buscan encontrar la solución a una sexualidad integrada en su vida espiritual, no contentos con lo que se les brinda, buscan soluciones positivas, de cómo reintegrarla en una espiritualidad cristiana legitima, seria y crítica.

Uno de los grandes retos de esta nueva evangelización cristiana de la sexualidad de los jóvenes en este campo esta en llevarles una buena noticia: la buena noticia de una sexualidad positiva, don y regalo de Dios para realizarse como persona, ser feliz y hacer feliz al otro.
Una sexualidad que se convierte para el creyente sexuado en un camino de espiritualidad cristiana.


El modo de recibir esta nueva evangelización esta en los jóvenes, pero la negligencia de los evangelizadores a la hora de preparar a los jóvenes para pasar de ver el sexo como medio procreativo solamente a verlo como un medio de expresar el amor ha hecho que el pueblo de Dios y los jóvenes creyentes hayan tomado el tema en sus manos y estén experimentando fuertemente.

Algunos poderes jerárquicos y fieles conservadores de la Iglesia ven esta experimentación con consternación y horror.
Es necesario en esta evangelización un cambio radical en el modo de ver, ofrecer la sexualidad para que los jóvenes no sigan dejando la Iglesia.

Hoy se distingue con razón entre genitalidad y sexualidad.

La genitalidad es una función de los órganos genitales, un fenómeno fisiológico.
Mientras la sexualidad tiene una dimensión típicamente personal y humana.

Claro que también comprende la genitalidad, pero la supera y trasciende, llegando a un contexto mucho más rico de valores.

La sexualidad afecta a toda la persona, sobrepasa los limites del impulso genital, que no es más que uno de los muchos elementos de una relación sexual en la que interviene sobre todo la afectividad y el rico mundo de las emociones
.

La labor educativa y evangelizadora con los jóvenes, el paso de la biología al amor es lo conveniente, hasta ahora la evangelización del pasado sólo ha arañado la superficie.

Dar mayor realce a la sexualidad amorosa es lo que esperan y exigen nuestros jóvenes.
Lo que resulta asombroso en la pastoral de los últimos treinta años, la mención al amor estaba por completo ausente

Constituye una monumental tarea el camino a transitar en este campo para ver que Dios es amor, que la creación entera está relacionada con el amor, el sexo, la sexualidad y la erótica, que lo expresan de manera sumamente poderosa.
Hasta épocas recientes las actitudes cristianas no han mostrado mucho entusiasmo por la idea del amor sexual como un elemento de la vivencia cristiana de su espiritualidad.

El no primar en la pastoral de los jóvenes católicos el significado de la relacional de la sexualidad y su calidad, se debe a que no esta esencialmente vinculada a la función reproductora sino al amor.

Las referencias al amor no tiene un apoyo por parte de la jerarquía.

Ante la palabra amor nace y crece el miedo, ya que no tienen una solución a la alternativa del sexo ocasional.

Pero en el evangelio de Jesús y su enseñanza fundamental y el principal de sus preceptos están subordinados al amor a Dios y amar al prójimo como a uno mismo.
Desde la doctrina de Jesús no hay duda de que el significado de la sexualidad hay que hallarlo en el amor y esto es lo que están exigiendo los jóvenes de hoy en su evangelización.

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Extraido de un texto perteneciente a Cosme Puerto.

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