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Mostrando las entradas etiquetadas como Semana Santa

¿Teología del fracaso? "Una lectura sugerente"

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Diario de mujer Si el grano de trigo no muere no da fruto. ¿Es que la labor del grano se entiende como un fracaso? ¿Es que la muerte es leída, en su mayoría, como un fracaso? El movimiento de Jesús tenía todo para fracasar. La predilección de Jesús por los fracasados: mujeres, extranjeros, viudas, iletrados, pobres; lo testimonia. Efectivamente murió y fracasó. Las mismas decisiones y enseñanzas: alejarse de los privilegios, no desear el poder, no pagar con la misma moneda, amar a los enemigos, etc. Pese a todo, aconteció algo: la relectura de su vida a la luz del hecho-experiencia de la resurrección. Y finalmente no fracasó.Sucede así con movimientos sociales, con labores de grandes hombres, con proyectos que parecen utópicos. Los gestores carismáticos mueren en el fracaso, en el olvido, en la incomprensión. ¡Cuántos santos nos testimonian esto! Y, sin embargo, no fracasan. Otros se interesan por aquello que intuyeron. El grano de trigo murió. Así, radicalmente. Murió. Luego algo nuev...

¿Repensar la muerte de Jesús?

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Diario de mujer Equipo SSCC Debates * Iniciada la Semana Santa con el domingo de Ramos, la Iglesia estará ofreciéndonos nuevamente la predicación sobre la muerte (y resurrección) de Jesús. Pero ¿cuál predicación? Es muy probable que todavía sigamos escuchando una predicación acerca de un concepto de “redención” muy discutible. Dicho muy simplemente: el plan de Dios, desbaratado por el “pecado original” planteado en el mítico texto del Génesis, ha necesitado de un nuevo plan de redención a fin de satisfacer la infinita ofensa que se le infligió a Dios. Esa redención consistió en la “venida de Dios al mundo”, encarnándose en Jesús, para asumir así nuestra representación y “pagar” por nosotros a Dios una reparación por semejante ofensa infinita. Por esto, Jesús debió sufrir indecibles tormentos en su Pasión y Muerte, para “repararla”, redimiendo y rescatando de esa forma a la Humanidad, y consiguiéndole el perdón de Dios. Muchos cristianos se sienten mal hoy día ante semejante teología, q...

"A mí no me tocaron huevitos de pascua" Gonzalo Duarte ss.cc.

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Nunca me regalaron, cuando niño, huevitos de Pascua. Es una pena. Pero en aquel tiempo no era costumbre entre nosotros. O, más bien, era costumbre sólo en las familias de origen alemán o de Europa del Norte. Gracias a la sociedad de consumo en que ahora vivimos, los huevitos de pascua abundan. En los supermercados están por rumas. Hay niños que se enferman “de la guata” de tanto comerlos (y algunos grandes también). Pero muchos ni siquiera saben por qué en la fiesta de Pascua de Resurrección hay “huevitos de Pascua”. Hoy día la cristiandad festeja la Resurrección de Jesucristo. El mismo que fue crucificado, muerto y sepultado, “rompe las ataduras de la muerte” y resurge con Vida Nueva y abundante para todos los que lo acogen como su Salvador y Redentor. Esto es motivo de gozo y alegría inmensos, y causa de gran esperanza. ¿Cómo explicarle esto a los niños? Nuestros abuelitos, que vivían en tiempos en muchos aspectos más sanos y sabios que los nuestros, descubrieron que el nacimiento de...

Es tan simple crucificar al pobre.

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Es tan simple crucificar al pobre. Dile que no puedes pagarle más, que hay muchos otros que ya se quisieran poder trabajar. Dile que vuelva otro día. Dile que la Nación necesita del sacrificio de los pobres para que la economía nacional de los ricos guarde su estabilidad. Dile ¡Qué se ha creído!... ¡NO FALTABA MÁS! ¡Las cosa no pueden estar mejor!... Dile que lo importante es la libertda de mercado; y que después cuando se replete el vaso de los ricos, se va a derramar la abundancia sobre los pobres. ¡ Dile que espere ! Es tan simple com clavar un madero horizontal sobre otro vertical. Pero Nuestro Señor Jesucristo está en cada uno de sus pobres, clavado de manos, de pies, entre el cielo y la tierra... Desde lo alto de todas las cruces se oye su voz: " Padre, perdónalos; no saben lo que hacen " DECIMO PRIMERA ESTACIÓN (JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ) Esteban Gumucio ss.cc. Diario de mujer

Una de las frases más incomprensibles que jamás haya pronunciado Jesús, fue la que dijo antes de morir en la cruz.

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Tras varias horas de agonía, y presintiendo que su muerte era ya inminente, lanzó un grito terrible: “ Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ” (Mt 27,46; Mc 15,34). Estas misteriosas palabras, solamente contadas por Mateo y Marcos, siempre intrigaron a los lectores de la Biblia, que hasta el día de hoy se preguntan cómo pudo escapársele a Jesús semejante queja. ¿Sintió, acaso, que su misión había fracasado? ¿O percibió que Dios, su único apoyo durante la vida, le falló a la hora de la muerte? ¿Pensó Jesús que moría como un hijo abandonado por su padre? Tomadas al pie de la letra, tales palabras podrían hacernos creer que Jesús murió en la desesperación. La amargura de un rezo Pero no fue así. Jesús al pronunciar esa frase en realidad estaba rezando un Salmo. En efecto, si buscamos en nuestras Biblias, veremos que el Salmo Nº 22 empieza precisamente así: “ Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Y continúa: “A pesar de mis súplicas mi oración no te llega. Dios mío, de...